AÑO 2020

Una nueva oportunidad para Frankyrlis

Luego de un año sin escuela, Frankyrlis, de 9 años, iba a volver a clases el 2020. En su natal Venezuela había estudiado hasta el nivel inicial; y, en julio de 2019, su madre Giuliana decidió empacar algunas de sus cosas para comenzar de nuevo y migrar, caminando, hacia el Perú con ella y sus dos hermanos.

Durante este año y medio, la vida le ha presentado muchos retos. Como al inicio no tenían dónde ir, la familia tuvo que acampar en las playas de Zorritos, Tumbes, durante varias noches. La comida era escasa y la vulnerabilidad alta: Frankyrlis tiene discapacidad intelectual y física. Poco tiempo después, su madre Giuliana consiguió un empleo en un restaurante y pudieron vivir bajo un techo.

Una de las cosas que más alegraban a Frankyrlis era la ilusión de regresar al colegio. “Siempre le ha gustado, es muy sociable”, dice Giuliana. Que la pandemia lo impidiera fue otro golpe duro de asimilar, pero en el Centro de Educación Básica Especial (CEBE) 008 Zorritos tenían un plan para no perder el año.

“Si captar la atención de los menores en sesiones presenciales ya es complicado, era una misión más difícil hacerlo a distancia”, cuenta Mirella Balladares, la maestra de Frankyrlis. Como al inicio de abril, los únicos canales de “Aprendo en casa” para Educación Básica Especial eran la radio y la web, Mirella y el resto de docentes del CEBE Zorritos fueron alentadas por su directora para convertir sus casas en estudios de grabación. Sus guiones eran las guías de “Aprendo en casa”. Por ello, la sala de la profesora Mirella está decorada con papeles de colores, letras grandes y hasta un pequeño teatro para títeres. Desde ese espacio graba videos para sus estudiantes.

Mirella Balladares y el resto de docentes del CEBE Zorritos fueron alentadas por su directora para convertir sus casas en estudios de grabación. Sus guiones eran las guías de “Aprendo en casa”. “Las familias son nuestros principales aliados”, cuenta la maestra.

“Las familias son nuestros principales aliados”, cuenta la maestra. En el caso de Giuliana, esta se ha convertido en una auxiliar escolar en casa que recibe las indicaciones de la profesora, las realiza con Frankyrlis y luego envía las evidencias de lo trabajado por WhatsApp. Hasta julio, la comunicación era internacional: primero, la profesora enviaba las tareas a la madre de Giuliana, quien aún vive en Venezuela; y, luego, esta le comunicaba a su hija los trabajos, a través del celular de una vecina.

“Felizmente, pude conseguirme un teléfono en julio, para que mis hijos no pierdan sus clases”, cuenta Giuliana, que ahora tiene comunicación directa con la profesora. “Es reconfortante cuando las familias hacen de todo para que sus hijos se eduquen”, dice la maestra Mirella. Este año ha sido un gran ejemplo de ello.

 

Nota importante: Si eres estudiante y no has podido continuar con tus clases este año puedes comunicarte con el directivo de la institución educativa a la que asistías, o con la UGEL respectiva, para realizar la recuperación de las clases en enero y febrero de 2021. Comparte esto con otros estudiantes que conozcas y que estén en una situación similar. ¡El año escolar 2020 no es un año perdido!

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