AÑO 2020

Los guardianes de la educación en Lima,
una ciudad con poca conexión

Durante seis meses, Christoffer y Ajhadi, de 14 y 8 años, respectivamente, pensaron que este 2020 era un año perdido. Las clases escolares se suspendieron antes de que pudieran pisar su escuela, a diez cuadras de su casa, ubicada en Huaycán, Ate Vitarte. La televisión y la radio, las únicas opciones que miles de estudiantes tenían para acceder a la educación, estuvieron operativas por pocos meses; hasta que también se quedaron sin señal. Christoffer tomaba sus cuadernos del año pasado ‒cuando cursó primer grado de secundaria‒ y repasaba para no olvidar lo aprendido. Ajhadi sentía cómo poco a poco iba perdiendo la capacidad de leer bien.

Ada Cañari, la abuela de Christoffer y Ajhadi, se quedó a cargo de ellos en medio de la crisis. A pocas semanas de iniciada la cuarentena, su hija Elizabeth, la madre, había tenido que viajar a Ica para trabajar y mantener a la familia. Ada iba al mercado Santa Cruz, de viernes a domingo, a vender canela y clavo de olor para completar los cuatro soles diarios que necesitaban dar como aporte a la olla común de su zona y comer.

“La unión nos salvó”, dice convencida. En su sector 139 C, la organización fue clave para alimentarse, vigilar que haya distancia social, cuidarse entre ellos. Ese renovado sentido de colaboración, de comunidad, le permitió que abriera sin miedo las puertas de su casa cuando llegaron, a inicios de octubre, las voluntarias y los voluntarios de la Dirección Regional de Educación de Lima Metropolitana (DRELM).

Su misión era ubicar a estudiantes que habían perdido el contacto con sus profesores y empadronar a aquellos que no tenían registrados. Cada quince días, estos voluntarios llegan a Huaycán para acompañar a estudiantes, como Christoffer y Ajhadi, a revisar los materiales enviados por sus maestros y las guías de “Aprendo en casa”. “Con estas sesiones de 45 minutos a una hora buscamos disminuir la deserción escolar”, afirma Doris, docente y voluntaria.

La DRELM diseñó esta estrategia para promover el retorno de los alumnos a la educación, luego de evaluar que un 6,4 % de estudiantes, es decir, unos 63 000, no tenían comunicación con sus profesores. El trabajo se focalizó en los siguientes distritos: San Juan de Miraflores, San Martín de Porres, Lima – La Victoria, Puente Piedra – Santa Rosa, San Juan de Lurigancho, Ate y Chorrillos. En ellas se identificaron zonas específicas y, hasta fines de noviembre, un equipo de 60 voluntarias y voluntarios recorre, cada dos semanas, tanto puerta por puerta como puntos de encuentro.

“Carla, una alumna que me asignaron, al inicio me preguntaba por qué era importante estudiar, si hasta su maestra la había olvidado. Le expliqué que su profesora me había enviado a buscarla. ‘Entonces soy importante’, me dijo”, relata Doris Tinoco, profesora y voluntaria de la Dirección Regional de Educación de Lima Metropolitana.

En dos meses de trabajo se ha podido reconectar a más de 200 alumnos con sus docentes y se ha empadronado a 780, quienes también serán contactados con sus docentes. Doris, quien trabaja en Alto Perú, Chorrillos, cuenta con emoción cómo el solo hecho de aparecer en los hogares de los escolares ha impulsado una sensación de motivación importante para las niñas, los niños y jóvenes.

“Carla, una alumna que me asignaron, al inicio me preguntaba por qué era importante estudiar, si hasta su maestra la había olvidado. Le expliqué que su profesora me había enviado a buscarla. ‘Entonces, soy importante’, me dijo”, relata Doris.  En tanto, en la casa de Ada, Christoffer ha podido entender mejor las matemáticas y Ajhadi ha vuelto a leer de corrido.

La labor del voluntariado no acabará con el fin del año escolar.  Las voluntarias y los voluntarios seguirán asistiendo cada quince días, hasta recuperar al último estudiante. Definitivamente, el año no está perdido.

Nota importante: Si eres estudiante y no has podido continuar con tus clases este año puedes comunicarte con el directivo de la institución educativa a la que asistías, o con la UGEL respectiva, para realizar la recuperación de las clases en enero y febrero de 2021. Comparte esto con otros estudiantes que conozcas y que estén en una situación similar. ¡El año escolar 2020 no es un año perdido!

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