AÑO 2020

Estudiantes de primer grado de Huacatinco que aprendieron a escribir y leer a la distancia

A hora y media del distrito de Ocongate, en la provincia cusqueña de Quispicanchis, se encuentra la comunidad quechua de Huacatinco. Hugo Cutiri Chillihuani, profesor desde hace quince años, llegó a esa localidad el 9 de marzo, una semana antes del inicio de las clases. Empezó a hablar con las familias de los quince estudiantes que se habían matriculado a primer grado de primaria, en la Institución Educativa N.° 50552. Estaban listos para comenzar una nueva aventura escolar.

Pero las clases no iniciaron el 16 de marzo. Además, de las 33 comunidades que tiene Ocongate, la de Huacatinco es la menos conectada. La señal de celular es débil y hay que caminar media hora hacia la cima de un cerro para poder recibir información. Sin embargo, ese no sería un impedimento para el profesor Hugo. El seis de abril, junto con el lanzamiento de “Aprendo en casa”, el docente mandó su primer paquete virtual de material educativo a los padres de familia, a través de WhatsApp. 

Durante las primeras semanas, Hugo Cutiri enviaba las guías para que las pequeñas y los pequeños trabajen acompañados de las transmisiones radiales de “Aprendo en casa”. Pronto, apareció otra forma de conectar con ellos. “Empecé a pensar en el calendario comunal y cómo cada estudiante se alegra cuando abordamos temas que ha observado en su centro poblado, actividades que realizan sus madres y padres o ellos mismos”, cuenta el docente.  Esa sería la temática para animarlos también a leer y a escribir en quechua collao.

Así, el profesor Hugo creó el proyecto “Escribiendo y pintando aprendo desde la casa”, una dinámica de fichas con sílabas y de dibujos que había que ordenar y pintar para formar palabras en quechua. El profesor enviaba los materiales a las madres y los padres; así, asistían a las niñas y los niños para organizar las letras y colorear las figuras.

Más allá de la lectoescritura, mi objetivo era que aprecien el valor de la lengua materna quechua, que detrás de esas palabras hay una cultura, hay saberes, hay dignidad”, dice el docente Hugo Cutiri.

Estos dibujos eran herramientas que se usan cotidianamente: un día había que pintar y deletrear palabras como pico, coca, chicha y chaquitaclla, o los ingredientes para realizar el barbecho, es decir, dejar descansar la tierra agrícola para que se regenere, o cómo tejer un poncho; todo lo que estaba alrededor de ellos era un canal de aprendizaje. Gracias a este método pedagógico, gran parte de sus estudiantes de primaria ahora leen y escriben en su lengua materna, el quechua collao.

En mitad del año, el maestro Hugo recurrió a VideoScribe, un programa que le permitió grabar sus sesiones de aprendizaje en videos de poco peso y que podían pasar fácilmente por el WhatsApp, pese a la débil señal. “Más allá de la lectoescritura, mi objetivo era que aprecien el valor de la lengua quechua collao, que detrás de esas palabras hay una cultura, hay saberes, hay dignidad”, dice el docente. Son lecciones que marcaron su vida como estudiante y que ahora quiere entregar a sus alumnas y alumnos.

 

Nota importante: Si eres estudiante y no has podido continuar con tus clases este año puedes comunicarte con el directivo de la institución educativa a la que asistías, o con la UGEL respectiva, para realizar la recuperación de las clases en enero y febrero de 2021. Comparte esto con otros estudiantes que conozcas y que estén en una situación similar. ¡El año escolar 2020 no es un año perdido!

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