CRÓNICA

El año en que la educación se convirtió en
la misión de todo un país

La pandemia de la covid-19 ha dejado un desenlace trágico en nuestro país, pero también reconectó al Estado con
las necesidades de estudiantes y profesores, e impulsó el fortalecimiento de una cadena de trabajo solidario para
lograr que la educación no se detenga

En la mañana del 16 de marzo, el día que se había destinado para el inicio oficial del año escolar 2020, ningún aula recibió estudiantes. En los pasillos de las más de 50 000 escuelas públicas y 14 000 privadas en todo el país solo habitaba el silencio. Cinco días antes, el Gobierno peruano había decretado la sus- pensión de las clases en los colegios, ante la llegada del coronavirus (covid-19) al Perú cuando algunas instituciones privadas ya habían iniciado sesiones; y el 15 de marzo se decidió que la nación entera entra- ría en cuarentena para evitar más contagios.

El 2020 era un año escolar que había sido preparado por el sector con gran ilusión. Muchos de los mate- riales educativos ya se encontraban en sus respec- tivos centros, y los docentes ya estaban listos para tener un buen inicio de año escolar. En pocos días, la pandemia transformaría todo. Sin embargo, también abrió espacios para evidenciar las tareas urgentes, diversificar las maneras de enseñar y crecer hacia una enseñanza pública más inclusiva.

Así fue como logramos comprender que la educación peruana es un conjunto de experiencias de aprendizaje, de innovación en la docencia, de conexión con las regiones y, sobre todo, de concebir que la formación de estudiantes
no es una tarea exclusiva del sector Educación: es una misión nacional.

Así fue como logramos concebir que la formación de las alumnas y los alumnos no es una tarea exclusiva del sector Educación: es una misión nacional

   Yaili, de la comunidad Unión de Mamonaquihua, en San Martín, accede a las actividades pedagógicas que los docentes de la región difunden, a través de altoparlantes.  
   En la comunidad de Puerto Pizarro, región San Martín, Sila y Jandira estudian gracias a las radios locales, que apoyan las iniciativas pedagógicas nacionales y regionales.  

Sintoniza tu clase:
el alcance de “Aprendo en Casa”

A las 10:00 a. m. del 6 de abril, luego de tres semanas y media desde la suspensión de las clases, nació una nueva forma de enseñar en el Perú. Una breve animación de niñas y niños estudiando desde sus casas y el conocido rostro de Fátima Saldonid, presentadora de la televisión pública, aparecieron en la pantalla. “Bienvenidos a ‘Aprendo en casa’, el programa del Ministerio de Educación con el que los niños y las niñas aprenderán desde sus hogares”, decía una animada Fátima, mientras invitaba a pequeñas y pequeños de tres, cuatro y cinco años a observar el programa de media hora. La primera franja de la televisión educativa había iniciado.

“Aprendo en casa” es una estrategia multicanal desarrollada en web, radio y TV e implementada por el Ministerio de Educación (Minedu) para no detener la enseñanza durante el confinamiento obligatorio al que nos llevó la covid-19. El desarrollo de las transmisiones y actividades se enfocó en un conjunto de competencias seleccionadas del Currículo nacional, priorizando temas relacionados al bienestar emocional, el cuidado de la salud, la convivencia en el hogar y la ciudadanía.

Lo que sucedió durante las tres semanas anteriores a ese primer programa revolucionó la manera de pensar en la educación que existía en el país. Luego de la conmoción inicial y de evaluar que el 30 de marzo no acabaría la pandemia, se decidió que el 6 de abril había que retomar la escuela, pero esta vez de forma remota. Además, había que pensar en todos los públicos que verían este contenido, de Educación Básica Regular (EBR) y Educación Básica Especial (EBE) para aquellos con habilidades diferentes, o estudiantes que hablan distintas lenguas al castellano.

El equipo en pleno se abocó a pensar en una opción de acceso ágil, considerando que la conexión a internet aún es débil en el territorio, y elaboró contenidos que abordaban temas como la convivencia en familia, los cuidados sanitarios y del ambiente, el bien común.

Lo primero que apareció como propuesta para llevar educación a todo el país fue una plataforma web. Hasta ese momento solo existía PerúEduca, con unos 5000 recursos multimedia y que los profesores ya consideraban como
canal de apoyo pedagógico. Sin embargo, era un medio que hablaba con un lenguaje técnico. En un contexto donde los hogares se convir- tieron en escuelas, había que pensar en los miles de estudiantes y familias que se conectarían.

Especialistas pedagógicos de la Dirección General de Educación Básica Regular iniciaron la tarea de reunir información para la plataforma web, pero el trabajo articuló a todas las direcciones del Minedu. El equipo en pleno se abocó a pensar en una opción de acceso ágil, considerando que la conexión a internet aún es débil en el territorio, y elaboró contenidos que abordaban temas como la convivencia en familia, los cuidados sanitarios y del ambiente, el bien común. ¿Qué estaban haciendo en otros países?, ¿qué información ya existía en el Minedu y qué otra podía complementarse con el trabajo hecho por la sociedad civil y demás entidades educativas? El camino de colaboración empezó a abrirse.

No pasaron muchas horas desde que apareció la idea de la web para entender que, en un país con un problema 
estructural de conexión, esta no podía ser el único canal. Se identificó a la televisión como el si- guiente medio de
llegada a más audiencia nacional. Las primeras conversaciones fueron con TV Perú, el canal del Estado, quienes se
sumaron rápidamente a la hazaña de crear una televisión educativa de cali- dad en menos de un mes. La posibilidad de progra- mas educativos radiales no tardó en aparecer, ya que es el artefacto que más alcance tiene.
De cada diez hogares en el país, seis cuentan con radio y solo cua- tro tienen acceso a internet. Así fue como el Minedu se convirtió en una editorial, un canal de televisión y una emisora de radio.

Este producto necesitaba no solo una base pedagógica, sino comunicacional. Aunque para la web se podía manejar el contenido de una forma ya conocida, a partir de la experiencia de PerúEduca, la aventura de crear televisión era distinta. ¿Cómo pensar la clase sin estudiantes al frente?, ¿era suficiente poner a un profesor o una profesora en la pantalla, mientras dicta el curso del día? No lo era. Estar de pie ante los rostros inquietos de
estudiantes no es lo mismo que hablarle a una cámara en medio de un pequeño set de televisión. Ante ese
obstáculo, se decidió tener a comunicadores en la pantalla que manejaban el lenguaje televisivo, aunque siempre con el respaldo de los docentes en la escritura del guion y la supervisión en cada grabación.

La forma de concebir la educación en un guion televisivo ha significado un fuerte aprendizaje para los equipos de especialistas pedagógicos. Fue la primera lección aprendida: esta misión solo podría lograrse con un grupo multidisciplinario. Mientras el pedagogo pensaba en la secuencia metodológica, los comunicadores trasladaban esa información a un material que enganche con su público, desde inicial hasta quinto de secundaria. En un pequeño estudio, y con el equipo audiovisual indispensable, las grabaciones empezaron.

Las que al inicio fueron tres franjas de media hora para cada nivel de enseñanza, se convirtieron en siete diarias, es
decir, 35 capítulos semanales que incluían también segmentos enfocados en estudiantes de educación especial y
lenguas originarias. Sin embargo, siempre fue una tarea gigantesca.

Cuando se planteó a las productoras grabar las primeras franjas que se necesitaban en menos de tres semanas,
nadie pensaba lograrlo. “Esta es una tarea de un mes, al menos”, señalaban. Pero la educación no podía detenerse.
Había que pensar en otra alternativa. Así se llegó a los recursos que ya estaban creados y que podían sostener las
clases televisivas.

Luego de una labor sin pausa, ese 6 de abril, apareció “Aprendo en casa” en pantallas. Después de la introducción
de Fátima Saldonid, los personajes de Plaza Sésamo –aquel programa cedió su uso al Minedu– enseñaron a niñas y
niños a lavarse las manos. En pocos días se sumaron universidades peruanas, canales educativos de Argentina y
Ecuador, medios de comunicación de todo el país, además de organizaciones internacionales. Hasta la fecha se ha registrado la participación de 118 aliados, quienes desde distintos frentes han creado una cruzada por la educación,
con el objetivo común de evitar que las clases se detengan. 

Más de 160 canales de televisión de señal abierta, digital y cable transmiten los contenidos de “Aprendo en casa”. Asimismo, más de 1200 radios y retransmisoras de contenido, a nivel nacional, han emitido sesiones de aprendizaje en castellano y más de diez lenguas originarias.

Fueron días en los que no se durmió. Las grabaciones duraban hasta antes del toque de queda fijado a las
6:00 p.m., al inicio de la pandemia, y antes de ello se tenía que correr con el material hasta las islas de edición, improvisadas en las casas de los audiovisuales. Con sesiones maratónicas de posproducción, el programa finalizado era observado por el equipo de profesores encargados de verificar la idoneidad del contenido. Cada frase que dijeran los presentadores estaba enmarcada en un objetivo, cada minuto emitido era una intención de facilitar el aprendizaje a los estudiantes, a pesar de la distancia. Solo en esta cadena de producción, para un programa televisivo de media hora, había más de cien personas trabajando, desde docentes hasta choferes.

¿Qué se ha logrado con este trabajo? Que el 93,4 % de las familias se puedan conectar a estos contenidos. En la
plataforma web de “Aprendo en casa” se han creado 25 779 recursos educativos para estudiantes, docentes y familias. La versión ligera que se llegó a desarrollar permitió una visita, en promedio, de más de 760 000 usuarios únicos a la semana, lo que ha llevado a tener más de 8 millones de visitas solo en octubre.

Además, se logró que 165 canales de televisión de señal abierta, digital y cable transmitieran cuatro horas y treinta minutos de los contenidos de “Aprendo en casa”, tanto para la Educación Básica Regular (EBR) como para la Educación Básica Especial (EBE). Han sido más de 1200 programas emitidos hasta la fecha.

Ronald, de Unión de Mamonaquihua, región San Martín, logra avanzar con el material escolar gracias a las clases
por altoparlantes, como parte de la iniciativa regional “Aprendiendo en familia”.

Asimismo, hay más de 1200 radios y retransmisoras de contenido en todo el país que emitieron sesiones de
aprendizaje en castellano y más de diez lenguas originarias. Fueron 28 horas a la semana de programas de radio:
en total 1950 programas en castellano y más de 3000 programas en lenguas originarias para atender a más de
200,000 estudiantes que hablan aimara, ashaninka, awajún, shipibo, shawi, yanesha, nomatsigenga; además de tres
variantes de quechua: collao, chanka y central.

Uno de los reconocimientos que obtuvo esta iniciativa se logró tras ocho meses de implementarla. “Aprendo en
casa” ganó el Premio a las Buenas Prácticas en Gestión Pública 2020, en la categoría Educación, y un Premio
Especial de Combate y Reducción de Efectos de la covid-19, por los contenidos que ha desarrollado relacionados a
la prevención de la enfermedad.

Esta misión de “Aprendo en casa” no trabaja sola. En la mayoría de las regiones, distritos, comunidades y anexos a
los que ha llegado la señal, hay un docente que ha acompañado esta tarea. Un 82,6 % de familias indica que los
docentes de sus hijas e hijos han podido comunicarse con ellos para monitorear sus avances. El 93,4 % de familias
accede al contenido de “Aprendo en casa”, a través de TV, radio y web. ¿Qué sucede con el porcentaje restante?

NOTA:

La información con respecto del acceso al contenido de “Aprendo en casa” y la comunicación entre profesores y
estudiantes es la reportada en una encuesta, por vía telefónica, aplicada en octubre a docentes y familias de los
servicios educativos de EBR y EBE públicas

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